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Diez Razones para Responder al Llanto de un Niño

Por Jan Hunt
Traducido por Marcela Araiza

  1. Los primeros intentos de comunicación de un bebé no pueden ser con palabras, son solamente no verbales. Él no puede decir que se siente feliz, pero puede sonreír. No puede decir que se siente triste o enojado, pero puede llorar. Si sus sonrisas reciben respuesta, pero el llanto se ignora, puede recibir el dañino mensaje de que solamente es digno de amor y cuidados cuando está feliz. Los niños que reciben continuamente este mensaje a través de los años, no pueden sentirse verdaderamente amados y completamente aceptados.
  2. Si los intentos de un niño de comunicar tristeza o enojo son ignorados continuamente, no puede aprender como expresar estos sentimientos en palabras. El llanto debe recibir una respuesta apropiada y positiva para que el niño vea que todos sus sentimientos son aceptados. Si sus sentimientos no son aceptados y el llanto se ignora o se castiga, el niño recibe el mensaje de que la tristeza y el enojo son inaceptables, no importa como lo expresen. Es imposible para un niño entender que expresar la tristeza o el enojo puede ser aceptable si usa las palabras apropiadas, una vez que es mayor y es capaz de usar dichas palabras. El niño sólo puede comunicarse de la forma que le es posible en ese preciso momento; sólo puede lograr lo que se le ha dado la oportunidad de aprender. Cada niño hace lo mejor que puede, de acuerdo a su edad, experiencia y circunstancias presentes. ¡Es totalmente injusto castigar a un niño por no hacer más de lo que es capaz de hacer!
  3. El niño que ha recibido el mensaje de que sus padres sólo responden cuando es "bueno" empezará a ocultar las "malas conductas" y los "malos" sentimientos de otros, y aún de el mismo. Se pueden convertir en adultos que suprimen las emociones "malas" y son incapaces de comunicar el amplio rango de sentimientos humanos. De hecho existen muchos adultos que se les dificulta expresar enojo, tristeza y otros "malos" sentimientos de una forma adecuada.
  4. El enojo que no puede ser expresado en la infancia temprana, no simplemente desaparece. Se reprime y va creciendo con los años, hasta que el niño no lo puede contener más, y yaes suficientemente mayor para no temerle a los castigos físicos. Cuando este enojo contenido es liberado, los padres pueden quedarse perplejos. Han olvidado los cientos o miles de momentos de frustración que han llenado este contenedor a través de los años. El principio psicológico de que "la frustración lleva a la agresión" nunca es visto más claramente que en la rebeldía final de un adolescente. Se debe ayudar a los padres a entender cuan frustrante puede ser para un niño sentirse "invisible" cuando el llanto es ignorado, o sentirse desvalido o descorazonado cuando sus intentos para expresar sus necesidades y sentimientos son ignorados o castigados.
  5. Todos nacemos sabiendo que cada sentimiento que tenemos es legítimo. Pero gradualmente perdemos esa creencia si sólo nuestro lado "bueno" tiene una respuesta positiva. Esto es una tragedia, porque es solamente cuando nos aceptamos a nosotros mismos y a otros, a pesar de los errores, que podemos tener relaciones verdaderas. Si no somos amados y aceptados por completo en la niñez, nunca aprenderemos cómo se siente ser aceptado o cómo comunicar la aceptación a los demás, no importa cuanta terapia tengamos, cuanto leamos ó cuanto pensemos al respecto. ¡Que fáciles serían nuestras vidas si simplemente hubiéramos recibido amor incondicional desde el nacimiento!
  6. Los padres que se preguntan si deben responder al llanto, pueden pensar en sus respuestas en situaciones similares. Pueden considerar apropiado ignorar el llanto de un niño, y sentirse intensamente enojados si su pareja ignora sus intentos de conversar. En nuestra sociedad, muchos parecen creer que una persona debe tener cierta edad antes de tener el derecho a ser escuchado. ¿Qué edad podría ser? Los bebés y los niños no son menos personas sólo porque son pequeños y desvalidos. Entre más desvalido es alguien, más se merece nuestra compasión, atención y asistencia.
  7. Si a los niños se les enseña con el ejemplo que las personas desvalidas deben ser ignoradas, pueden perder la compasión hacia los otros con la que todos los humanos nacemos. Si cuando son infantes desvalidos, sus llantos son ignorados, empezarán a creer que es la forma apropiada de responder a los más débiles. Sin compasión, se fijan dificultades posteriores y aún violencia. Aquellos que se preguntan por qué un criminal violento no tiene compasión por sus victimas, necesita considerar dónde y cuándo perdió la compasión. La compasión está ahí al nacimiento, y no desaparece de la noche a la mañana. Es robada, a través de la indiferencia y los castigos, gota a gota, hasta que se ha ido. La pérdida de la compasión es la tragedia más grande que le puede ocurrir a un niño.
  8. Cuando un niño aprende del ejemplo de sus padres, que es apropiado ignorar el llanto de un niño, naturalmente tratará a sus propios hijos de la misma manera, a menos que otros intervengan. La crianza inadecuada continúa a través de generaciones hasta que experiencias nuevas cambian esos patrones. ¡Sería mucho más fácil para un padre haber aprendido en la niñez como tratar a su propio hijo! Quizá el ciclo de la crianza inadecuada se detenga cuando los espectadores no pasen de largo ante un niño angustiado sin detenerse a ayudar. Esta será quizá la primera vez que se le ha dado al niño el mensaje de que sus sentimientos son legítimos e importantes, y este mensaje crítico puede ser recordado después, cuando tenga a su propio hijo.
  9. El llanto es una señal proporcionada por la naturaleza cuya función es perturbar a los padres para que cumplan las necesidades de los niños. Ignorar el llanto de un niño es como ignorar una señal de alerta de un detector de humo porque creemos que es perturbador. Esta señal pretende perturbarnos para que atendamos algo que es importante. Sólo una persona sorda ignoraría un detector de humo, y muchos padres hacen oídos sordos a los llantos de un niño. El llanto, al igual que un detector de sonido fuerte, pretende capturar nuestra atención para que atendamos necesidades importantes del niño. No tiene sentido pensar que la naturaleza proporcionaría a todos los niños una señal usada de manera rutinaria sin ningún propósito.
  10. Los padres que responden sólo a la "buena" conducta, creen que están entrenando al niño para quese porte "mejor". Y ellos mismos sienten más deseos de cooperar cuando son tratados con amabilidad. Es como si los niños fueran vistos como una especie diferente, que opera bajo diferentes principios de conducta. Esto no tiene sentido, porque sería imposible identificar un momento preciso en el que los niños cambien súbitamente y operen bajo los principios de los "adultos". La verdad es mucho más simple: los niños son seres humanos que se comportan con los mismos principios que otros seres humanos. Al igual que el resto de nosotros, ellos responden mejor a la amabilidad, a la paciencia y el entendimiento. Los padres que se preguntan el porqué de la "mala conducta" de los niños, deben detenerse y preguntase ellos mismos: "¿Me dan ganas de cooperar cuando alguien me trata bien, o cuando alguien me trata de la forma en que he tratado a mis hijos?"
 
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